El libro
Fuente: RecreaLibros
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Ana
Un otoño cargado de nuevos libros: “En el Jardín”.
Como lo adelantamos en “El Globo de Papel” de abril, nuestro otoño llegó con nuevas publicaciones: libros que cuidadosamente creamos de la mano de escritoras e ilustradoras chilenas. En este número, conversaremos con Ana Jaramillo y Fernanda Piderit, las creadoras de “En el Jardín”, un libro poema, que nos habla del ciclo de la vida. Los collages que componen sus ilustraciones son un delicado estímulo visual, para lectores a partir de los 6 años.
La autora de este poema, que fluye como un cuento, es colombiana. Luego de estudiar ingeniería dio un vuelco a su carrera para dedicarse de lleno a las letras. A Buenos Aires partió y allí conoció a Fernanda Piderit mientras cursaba ramos en Letras. Fernanda ya tenía un libro ideado, y la invitó a ser parte de éste, escribiendo un poema.
Ana trabaja en la actualidad en Bogotá, para el programa radial “La Universidad de los niños”, dedicado a las ciencias.
Entre niños y niñas, ciencias y poesía se mueve Ana, disfrutando y a veces pensando si no debería dedicarse de lleno a escribir poemas. La entrevistamos a la distancia y esto es lo que nos contó sobre “En el Jardín”:
“Para mí, todo lo que genere asombros tiene la posibilidad de convertirse en poesía: el hermetismo de una piedra, la infinidad de un armario, la maravilla parlante de una radio”. Ana Jaramillo
–¿Ana, te habrás inspirado en algún jardín real para escribir este libro?
Si, así es. De niña siempre viví en apartamentos, pero cuando me fui a Buenos Aires, tuve la fortuna de conocer a Fernanda y a su casa con jardín. Me acuerdo mucho de las tardes de té a la sombra de la higuera, y de sus hijos y gatos trepando a los árboles. También me acuerdo de las frambuesas que se hacían esperar y del romero que me regalaba Fer para mis recetas.
–¿Qué cosas del mundo te inspiran a escribir poesía?
Creo que todo puede ser inspirador. No es una frase nueva, pero es real. A veces nos sorprenden las cosas más simples o tontas y otras veces las más complejas. Para mí, todo lo que genere asombros tiene la posibilidad de convertirse en poesía: el hermetismo de una piedra, la infinidad de un armario, la maravilla parlante de una radio o el techo sin techo de un patio. También la gente, que tiene tantas historias en los ojos, o las puertas de las casas que nos obligan a imaginarnos lo que hay adentro.
–¿Cómo podemos acercar más a los niños y niñas a la poesía?
Yo creo que cada niño debería tener alguien que le cuente que lleva la poesía adentro. Conozco una poeta colombiana que hace talleres con niños en los que nacen los poemas más sorprendentes; les pide por ejemplo poner en palabras sus dibujos y entonces ¡puf!, surge la poesía.
A mí de niña me encantaban los poemas con rima; recuerdo con especial cariño a Rafael Pombo, porque mi mamá me enseñaba sus versos. Pero también me gustaba inventarme mis propios poemas en un cuaderno que me regaló mi hermana. Escribía sobre el mar, sobre las vacas, sobre los arcoíris…
–¿Qué es lo que más te gustó de "En el Jardín”?
Creo que la imagen de la semilla durmiendo es mi preferida. No es más que un granito bajo la tierra y a veces ni sabemos que está ahí, pero ¡cuántas cosas le esperan!, ¡cuánta información se esconde en esa semillita! que tiene la posibilidad de ser casa de pájaros, comida de orugas y lugar de juego de niños y gatos.
–¿Tienes nuevos proyectos literarios?
Tengo algunos libros inéditos, un par de ellos ilustrados por mi hermana. No es que quiera deshacerme de ellos, pero creo que están lo suficientemente maduros como para salir de la casa. También me gustaría explorar un poco el formato audiovisual para un texto que tengo, pero ese sí es un proyecto que apenas se está incubando.
Fernanda
Un viaje, los recuerdos de un jardín botánico, el collage y un artista: la mezcla inspiradora de Fernanda Piderit, desde Buenos Aires.
“Hace varios años vine a Buenos Aires y una tarde de otoño nos fuimos a pasear al Jardín Botánico. No sé si buscaba algo en particular. Tampoco recuerdo si me habían encargado algún libro con un tema en particular, por ejemplo, un libro de iniciación a la biología. Pudiera ser. El jardín estaba muy tranquilo y solitario en medio de la ciudad. Me detuve largo tiempo observando las hormigas, que me parecían enormes, llevando trocitos de vegetación que las superaban mucho en tamaño.
Y también me detuve en los otros pequeños animales que allí habitan, los árboles, las flores, la tierra, el olor, la altura, el cielo medio oculto, la brisa. Era como si me encontrara por primera vez en un bosque, lo que por supuesto no era así; sin embargo, quizás el contraste entre la ciudad desordenada y bulliciosa y el interior del jardín silencioso y tranquilo, me hacía sentir como si fuera la primera vez que observara este mundo. Al salir del jardín nos encontramos con muchísimos gatos. Allí la gente va a botar a los gatos por diferentes razones y allí viven. No sé quién los alimenta, pero se veían bien. Yo hubiese querido llevarme uno, pero no podía, no estaba en casa”.
Cuéntanos cómo se te fueron ocurriendo las ideas para la gráfica de este libro, y cuánto tiempo te tomó hacerlo.
Una vez en un departamento me senté a observar la plaza de enfrente y decidí reproducir la sensación de aquel día en el Jardín Botánico. Estaba de viaje y no traía conmigo mis materiales. Sólo tenía una cámara digital básica, los materiales de la pequeña niña que estaba conmigo, que entonces todavía se divertía haciendo manualidades y los elementos que me pudiera dar la misma plaza. Y así empecé a armar el collage: restos de telas, de papelitos, hojas y semillas del árbol de la calle, tierra de la plaza. Recorté los animalitos, pegoteé un poco, compuse las páginas y después fotografié todo. Me prestaron un laptop, aprendí a usar photoshop y ya. Así, con todas las fotos, de las páginas ya compuestas y los recortes, armé el collage digital.
Ese fue el principio. El libro fue variando con el tiempo, lo diagramamos y cambiamos muchas veces el texto hasta ahora, que lo acompaña el poema de una amiga; de manera que lo que nació casi como una inspiración que concreté en un par de días, en realidad tomo varios años en llegar a su forma actual.
¿Qué ventajas ves en el collage respecto a otras técnicas?
No encuentro ninguna ventaja de una técnica sobre otra, a mi me gusta trabajar con todo, collage, acuarela, óleo, cerámica, textil, tinta y, en todo caso, creo que la técnica depende del contenido del libro, es decir, la técnica es parte de ese contenido y no todo se puede ni debiera expresar de la misma manera. En el caso del jardín lo que quería era trasladar esa parte de la naturaleza al libro sin transformarla tanto: por eso la fotografía de las hojas, la semilla, la tierra.
¿Te inspiraste en algún autor/a en particular?
A estas alturas es difícil decir en qué autor, ilustrador o artista me inspiré, todo el tiempo uno está observando de todo y muchas veces no registro el nombre específico de quien me impresiona; sin embargo, creo que en ese mismo viaje descubrí por primera vez y tardíamente a Antonio Berni, un pintor argentino de la primera mitad del siglo XX y, sí, quedé impresionada hasta el día de hoy de sus collages enormes de fuerte contenido social. Berni utilizaba desechos para armar sus obras, lo que era coherente con el mundo de la pobreza y la precariedad que representaba. Supongo que esa idea, la de construir una obra con desechos, fue la que me inspiró. Decidí hacer mi libro con lo que tuviera a mano, lo que encontrara, nada más. Por supuesto, nada tiene que ver con Berni, lo que quise es "copiar" la coherencia entre forma y contenido, quise que este jardín representara mi sensación del Jardín Botánico, no su realidad, si no el jardín como un lugar mágico y, de alguna manera, secreto, secreto porque se relaciona con nuestros estados de ánimo más íntimos. Espero que el libro también pueda ser un lugar mágico para los niños, ese lugar que a veces uno encuentra en las ilustraciones, como si fuera el jardín donde uno se mete y se olvida del mundo.
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